+212 678511270

info@jankatours.com

Viaja y descubre las ciudades y encantos de Marruecos con Janka tours
fade
6067
page-template-default,page,page-id-6067,page-child,parent-pageid-6366,mkd-core-1.1.1,mkdf-social-login-1.2,mkdf-tours-1.3.1,mkdf-boxed,voyage child theme-child-ver-1.0,voyage-ver-1.4,mkdf-smooth-scroll,mkdf-smooth-page-transitions,mkdf-ajax,mkdf-grid-1200,mkdf-blog-installed,mkdf-header-standard,mkdf-no-behavior,mkdf-default-mobile-header,mkdf-sticky-up-mobile-header,mkdf-dropdown-default,mkdf-dark-header,mkdf-fullscreen-search,mkdf-fullscreen-search-with-bg-image,mkdf-search-fade,mkdf-large-title-text,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.4,vc_responsive
 

Descubriendo Marruecos

La Cordillera del Atlas es un sistema montañoso que recorre, a lo largo de 2400 km, el noroeste de África. Constituye la columna vertebral de todo Marruecos desde el norte al sur del país. Su pico más alto es el Toubkal, con 4167 metros, ubicado al sudoeste de Marruecos. La población del Atlas es mayoritariamente bereber.  El Atlas separa las costas del mar Mediterráneo y del Océano Atlántico del desierto del Sáhara y, de hecho, éste es uno de los factores que provocan la sequedad de este desierto. El Atlas marroquí se divide en tres macizos principales, que a su vez se subdividen en varias cordilleras:

  • el Anti-Atlas (3305 m)
  • el Atlas Medio (3356 m)
  • el Alto Atlas (4167 m)

Anti-Atlas: Lo conforman las montañas más meridionales fronterizas con el Sáhara. En ellas se mezclan los vestigios de las dunas del Sáhara con la montaña, llegando a vislumbrarse el mar Atlántico.

Atlas Medio: Esta región cuenta con algunas de las zonas más frescas del país. Los visitantes de esta zona pueden explorar hermosas ciudades como Ifrane, Azrou, Khenifra y Beni Mellal, rodeadas de amplios bosques de cedros y vegetación ancestral.

Alto Atlas: Las montañas del Alto Atlas comienzan al Sur de Marrakech. La región es muy conocida por su hermoso paisaje.  Tizi-n-Tichka y Tizi-n son los únicos dos pasos por el Alto Atlas, ambos espectaculares.

Las ciudades imperiales

Las ciudades imperiales de Marruecos son Marrakech, Fez, Rabat y Meknès. Son ciudades que en algún momento de la historia fueron capital de Marruecos. Las bellas ciudades imperiales con sus palacios, mezquitas y museos, ofrecen una visión única de la historia de Marruecos:

Marrakech tiene el privilegio de ser una ciudad majzen, es decir, imperial, y las sucesivas dinastías que la han poblado han ido enriqueciéndola. Marrakech está catalogada como uno de los centros culturales más importantes de todo Marruecos. Es también capital turística y el primero de los destinos de los viajes a Marruecos. La historia de Marrakech comienza con su fundación en 1062 por Ibn Tasfin, que instaló en ella la sede de la dinastía de los almorávides “habitantes de las rábidas”, desde que éstos conquistaron todo Marruecos.  A Ibn Tasfin, fundador y primer emir de la dinastía beréber almorávide, se le considera el padre de Marruecos. Desde Marrakech consiguió unificar a las tribus beréberes del Sáhara occidental y extender su poder por el norte de Marruecos y el Magreb central, alcanzando la actual Argel.

Marrakech pasa por todos los avatares históricos del propio Marruecos donde portugueses, españoles y franceses pusieron sus pies para hacerse con el control de sus riquezas naturales y debido también a su privilegiada situación como puerta de África. Tuvo una historia convulsa con escasas épocas de paz propiciadas por las ambiciones de los países europeos, hasta que llegó la independencia de Marruecos en 1956.

En 1911 la capital de Marruecos pasó a ser Rabat y Marrakech pasó a un segundo plano. Hoy es una ciudad que vive principalmente del turismo, de los productos agrícolas que se exportan a Europa y de las conservas vegetales. En su trepidante núcleo urbano se encuentra la famosa Plaza Jmaa El Fna, declarada por la Unesco en el año 2001 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Este inmenso espacio abierto situado en el interior del barrio antiguo de la ciudad acoge malabaristas, encantadores de serpientes, magos y acróbatas. Sus zocos (mercados) se caracterizan por estar entre los mejores del país y son uno de los mayores atractivos de la ciudad. En ellos todavía es posible ver el trabajo de los artesanos. Marrakech es una de las ciudades preferidas por el turismo. No dejéis de visitar entre otros:

  • Mezquita Koutoubia: icono de la ciudad, la más importante y también una de las más grandes del Occidente musulmán. Su minarete puede verse casi desde cualquier parte, convirtiéndose en el eje central de la ciudad. Con sus casi 70 metros de altura, es el edificio más alto de todo Marrakech.
  • Jardines de la Menara: son los jardines más conocidos y fotografiados. Junto al jardín encontramos un hermoso pabellón cubierto de tejas verdes llamado Minzah, que junto con el bello telón de fondo de las montañas del Atlas nevadas, forman una preciosa estampa. Estos jardines están poblados principalmente por árboles frutales y olivos y contienen un enorme estanque artificial. Fueron construidos durante el siglo XII por los almohades que idearon un sistema para traer el agua procedente del deshielo del Atlas por una serie de canales subterráneos para regar los olivares y huertos.
  • Palacio el Badi: Ubicado a pocos metros de la famosa plaza Jemaa el Fna, este palacio fue construido a finales del siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansour cinco meses después de haber vencido a las tropas portuguesas en la Batalla famosa de los Tres Reyes. De ahí proviene el nombre de El Badi que significa “El Incomparable”. Actualmente se encuentra prácticamente en ruinas quedando solo visitable una gran explanada y los muros de la edificación desde donde podremos obtener unas bellas vistas de la ciudad y su entorno. Las ruinas de este palacio sirven de marco a algunos festivales de folklore marroquí.
  • Tumbas Saadies: Son uno de los monumentos más visitados y se encuentran ubicadas en el barrio de la Kasbah. Fueron construidas por el sultán Ahmad al-Mansur durante el siglo XVI pero no fueron descubiertas hasta el año 1917. Es uno de los pocos vestigios que quedan de los Saadies que gobernaron la ciudad durante su época dorada, que comprende los años 1524 a 1659. Estas tumbas están rodeadas de una alta muralla que aísla La Kasbah de los mausoleos. También podemos ver un bello jardín donde se encuentran más de 100 tumbas decoradas por unos coloridos mosaicos.
  • Medersa Ben Youssef: Se encuentra junto a una mezquita que lleva su mismo nombre y es uno de los monumentos más hermosos. Esta escuela de teología coránica fue fundada por el sultán mérinide Abou el Hassan, a mitad del siglo XIV convirtiéndose en la más importante de todo el norte de África. Llegó a acoger a más de 900 estudiantes de todo el mundo musulmán. Su arquitectura y decoración se caracterizan por la armonía entre el estuco y los mosaicos, mármol y madera de cedro. Lo más destacable es su patio interior y la decoración y recreación de las salas.

Fez

Fez es la primera de las ciudades imperiales de Marruecos, ya que se remonta al siglo VIII. Es famosa por su antigua ciudad amurallada y particularmente atractiva por su cultura viva e influyente.  Es también pionera en el culto musulmán de Marruecos y posee una de las universidades más antiguas del mundo, fundada a mediados del siglo IX.

Todas estas primicias hacen de Fez una ciudad conocida por ser la capital cultural y espiritual de Marruecos y el centro del arte y la ciencia. La esencia más medieval de Marruecos se respira en su laberíntica medina, en la cotidianidad de sus gentes, en la artesanía, la gastronomía, etc. Por todo ello, su medina está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las influencias bereber y andalusí se remontan a la Edad Media. Los vestigios de aquellos años se concentran en la parte antigua de la ciudad, que contrasta con la zona nueva, más marcada por la modernidad y la imprenta que dejaron los franceses cuando la colonizaron. Fez en realidad son tres ciudades que se encuentran a orillas de los rios Fez y Zitu:

  • Fez el Bali: ciudad morisca del siglo IX, es una gran medina compuesta por un enorme entramado de más de 9.000 callejuelas y tiene el honor de ser la medina mejor conservada del mundo árabe y el mayor monumento vivo de todo Marruecos. Entre sus monumentos ocupan un lugar muy destacado las Mezquitas Karaouine y de los Andaluces, construidas en el siglo IX. Las puertas y murallas que las rodean potencian su magnificencia. La Mezquita Karaouine es la segunda mezquita más grande de Marruecos y es posiblemente el lugar más sagrado de Fez. Su minarete data del año 956. También contiene una de las biblotecas más antiguas e importantes del mundo.
  • Fez el Jedid: Creada en el siglo XIII por los merinies se convirtió rápidamente en la sede del poder real. Esta parte de la ciudad esconde una densa trama urbana donde se ubican el barrio judio (Mellah) y el Palacio Real con sus impresionantes puertas doradas. Merece la pena recorrer las callejuelas de la judería, por el estilo arquitectonico diferente al resto de la ciudad, visitar su sinagoga y el cementerio judio.
  • La ville Nouvelle: La ciudad nueva o Ville Nouvelle fue fundada por los frances en 1920. Esta parte de la ciudad mantiene un estilo arquitectonico europeo siendo el polo opuesto de la medina. Las amplias avenidas están llenas de tiendas modernas y el tráfico es frenético.

No dejéis de visitar también las numerosas Medersas (escuelas coránicas), como Chahrij Bouinania (con su reloj de pared con carrillón de 1357), construida en el 1300 y que cuenta con bellos ejemplos de yeserías meriní y de madera construidas entre los siglos XIII y XVII por tres dinastías diferentes.

Rabat es la capital política y administrativa de Marruecos y cuarta ciudad imperial. Está situada en la Costa Atlántica y es conocida como la “ciudad de los jardines” por excelencia y sorprende por su modernidad mezclada con la más pura tradición. Fue fundada por Abd al-Mumin en el siglo XII, que utilizó su kasbah como base para luchar contra los españoles. Fue durante este período cuando se construyeron sus edificios más emblemáticos, como son la Torre Hassan y la Kasbah des Oudaias.

Rabat se convirtió en el bastión para los musulmanes expulsados de España a principios del siglo XVII. Actualmente es una ciudad moderna que recibe a miles de turistas cada año y que deslumbra por su historia. Situada en la costa Atlántica del país en la desembocadura del rio Bu Regreg, éste separa la ciudad en dos partes: Rabat y Salé. La primera de ellas mucho más abierta y dinámica que la antigua ciudad de Salé.

No dejéis de visitar su monumento más famoso, la “Torre Hassan”, uno de los tres grandes minaretes construidos por los almohades. Los otros son la Koutoubia de Marrakech y la Giralda de Sevilla, construcciones del mismo arquitecto. A su lado se alza el Mausoleo de Mohammed V donde descansan los monarcas alauís Mohamed V y Hassan II, abuelo y padre del actual rey Mohamed VI. El Mausoleo es una de las construcciones de arte moderno marroquí más importantes.

La Gran Mezquita de Rabat, construida sobre el siglo XIV, esta compuesta por un alminar de planta cuadrada y decorada por arcos en forma de herradura. La Medina se encuentra cercada entre dos murallas de distinta época: en el sur las Murallas de los Andaluces, bordeada por el Boulevard Hassan II que la separa de la ciudad moderna. En la parte este de las murallas se encuentra la judería (Mellah), al que se accede por la puerta Bab Mellah, y en la parte oeste encontramos las Murallas de los Almohades. Hoy día pueden apreciarse cinco de sus puertas pero la más interesante de visitar es la Bab Er-Ruah. Las murallas cuentan con más de 5 kilómetros de extensión que rodean la medina por tres de sus lados.

Meknès

Meknès llamada la “Versailles marroquí” es una ciudad imperial con una gran cantidad de monumentos históricos. Posee más de 40 km de imponentes murallas defensivas y muchas mezquitas. Meknès, o tambien llamada Mequinez, toma su nombre de la tribu bereber que la fundó con el nombre de Meknassi. Es la capital administrativa de la región de Meknès-Tafilalet. Esta ciudad ciudad imperial del Reino de Marruecos refleja el poder y el genio constructivo del rey Moulay Ismail que gobernó el país durante 55 años. Sus puertas y su palacio son los más bellos del mundo.

La plaza de El-Hedime, situada justamente entre la ciudad vieja y la parte imperial de la ciudad, alberga el mercado cubierto. Además de recorrer las murallas,  perderse en la medina y regatear en los zocos, no dejéis de visitar el Mausoleo de Mulay Ismail, las puertas de Bab El Mansur, Bab Berdain y Bab El-Jemis, el Estanque de Adgal, la Medersa Bou Inania, los fabulosos Jardines de los Sultanes, los graneros (Heri es-Suani), las gigantescas caballerizas y el Museo de Arte Marroquí en Dar Jamai.

A unos 25 kilómetros de Meknès se alza Moulay Idriss, ciudad de peregrinaje y escenario de uno de los moussems más concurridos. Cada año, en los meses de agosto y septiembre, miles de fieles peregrinan a Moulay Idriss.

A 31 kilómetros al norte de Meknès, se extiende el yacimiento arqueológico romano más grande de Marruecos, Volubilis, donde se encuentran los vestigios romanos más antiguos y más visitados de Marruecos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Volubilis fue una floreciente ciudad que basaba su economía en la producción y comercio de aceite, trigo y de animales.

Tras las altas montañas del Atlas, escondido en pleno corazón de Marruecos, encontramos un misterioso paisaje: el desierto del Sáhara. A partir de aquí y en adelante, la sensación será la de retroceder en el tiempo. Un mundo a rebosar de fortificaciones o kasbah beréberes, de pequeñas casas, de inmensos palmerales y de oasis que surgen de repente en mitad de la nada. El camino hasta llegar a las dunas de Merzouga cruzando tanto por el  Valle del Draa, como por el Valle de Rosas, el Valle de Dades y las Gargantas del Todra, no dejan indiferente a nadie.

A ambos lados de la carretera la sucesión de colores desde el negro azabache al naranja brillante, pasando por el dorado de las dunas, el verdor de los palmerales junto con las cimas blancas del Atlas que enmarcan el paisaje, conforman uno de los espectáculos más bellos que podemos imaginar. Los rebaños de ovejas y camellos dan el toque final al paisaje.

Observar la inmensidad del desierto, disfrutar de una puesta de sol o de un amanecer desde las dunas y dormir bajo el mágico cielo estrellado del desierto, es una experiencia única que puedes hacer realidad en tu próximo viaje a Marruecos.

Una de las razones para elegir Marruecos como destino turístico es sin duda, porque posee unas playas paradisíacas. Desde el Atlántico al Mediterráneo, Marruecos cuenta con más de 3.500 kilómetros de costa que se extienden desde la frontera con Argelia, en el Mediterráneo, hasta donde el Sáhara se asoma al océano Atlántico, con paisajes muy variados e infinitas playas. En toda la longitud que bordea Marruecos, se pueden encontrar playas vírgenes y paisajes salvajes. En el litoral dividido del Mediterráneo, entre Tánger y Alhucemas, el mar es dulce y tranquilo y las playas son más íntimas. Algunas se encuentran muy próximas a encantadores pueblecitos pesqueros.

A destacar en esta zona El Parque Nacional de Alhucemas, una de las joyas por descubrir en la región del Rif, con cerros y áridos cañones junto al mar y acantilados que recuerdan a Mallorca. Aquí está Cala Iris, flanqueada por atractivas playas como la de Yellich. Hay que visitar el resto de playas cercanas a Cala Iris, como Oued Sahfa y Mestaza, donde todavía se pescan sardinas con farol por la noche.

En el litoral Atlántico las playas más conocidas son las más próximas a las ciudades turísticas como Casablanca, Essaouira y Agadir. Sin embargo, existen cientos de playas en otros lugares donde la naturaleza permanece intacta. A unos 150 km de Agadir hacia el sur, encontramos la famosa Playa de Legzira, monumento natural donde destacan los arcos de rocas de areniscas de color rojo y de tamaño espectacular, que asemejan a patas de dinosaurios, por la acción de muchos años de erosión.

Cuanto más hacia el Sur, más cálidas serán sus aguas hasta llegar a la bahía de Dakhla. Los escenarios que tenemos en Dakhla son de unas increíbles dunas de arena y unos acantilados que empiezan justo en la playa que se expande por toda la bahía. La bahía de Dakhla está al sur del país, cerca del Sahara marroquí.  Es una de las mejores playas que hay en toda la zona para la práctica del surf. La expansión de la playa impresiona y la forma en la cual se despliega, nos permite disfrutar de zonas en forma de laguna de claras aguas turquesas.

En general toda la Costa Atlántica marroquí es ideal para la práctica de cualquier tipo de deportes acuáticos.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies